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Radiomensaje de Ana Cecilia

Hola a todos! Me llamo Ana Cecilia Mariani y soy de Argentina. Busco a mi sobrina ya desde hace mucho tiempo. Su nombre es Estela Lavalle y vive en España. No la conozco a ella, ni a sus padres adoptivos personalmente, pero quiero conocerla por lo menos a la chica. Quiero saber cómo es la vida ella en verdad y no sólo cómo parece ser desde fuera. Como ya la he observado, sé que Estela tiene 19 años y vive en Barcelona. Tiene una hermana que se llama Alexandra, sus padres son Petra Puigbo y Armando Lavalle. Ella trabaja en la AAD (Acción de Ayuda Directa). Parece que es una mujer idealista, activa y compremetida y muy parecida a su madre. Piensa en otras personas, no es egoista y es una chica que quiere ayudar a otros y construir una vida buena para ella misma, pero también para la gente que nesecita ayuda en esto. Los padres carnales ya no viven. Soy una de los últimos parientes, pero no sé si Estela está consciente de su situación. Hablaría con ella y explicaría que ha pasado con sus padres y por qué ella vive en España y no en Argentina. Pero me cuesta mucho superarme y empezar un diálogo directamente. Pienso que Estela es una chica impresionante y sería parte de su vida con mucha ilusión. Por favor, ¡me ayudad para que pueda conocerla! Necesito consejos cómo tratar el problema. Gracias y saludos, Ana Cecilia Mariani

Charly am 17.6.14 23:46, kommentieren

Oración fúnebre de Ana Cecilia para su hermana

Sé que en ocasiones estas normalmente no se lleva blanco. Siento mucho por si acaso que para alguien de vosotros entonces parezco no demostrar respecto frente a Graciela. Pero este pañuelo blanco que estoy llevando tiene gravado su nombre. Por lo cual, aunque al final tuve que conformarme con una decepción, para mí es un símbolo de esperanza. El tiempo desde el 7 de julio, día del secuestro de mi querida hermana mayor, hasta el 15 de septiembre, cuando nos entregaron su cadáver, era un tiempo de búsqueda infatigable, de rabia hacia sus secuestradores, de tristeza y lágrimas. Sí. Pero también era un tiempo llena de esperanza, aún sea muy pequeña, porque esperabamos encontrarla por lo menos a ella, si ya hemos perdido a su hermano Roberto, que también era el mío. Igual secuestrado, igual buscado, igual querido. Lo que les pasó fue cruel, inimaginable y el puro horror. Esta gente forzó la entrada de su casa. Con armas los obligaron seguirles hacia el coche que les trajo al infierno de tierra: la Escuela de Mecánica de la Armada. Desde entonces llevamos sus nombres puestos en los pañuelos de los desaparecidos: Graciela, su marido Claudio, Roberto y Estela, la hija de Graciela y Claudio con la que estaba embarazada durante todo el proceso. Le torturaban y dañaban. La afeitaron el pelo y la pegaron en la boca, porque su cadáver está sin dientes. Le quitaron sus pezones de los pechos. Le robaron su propia hija. Es asqueroso lo que hacia esta >>gente<< ,aunque si quiero seguir creyendo en Dios tengo que llamarles más bien monstruos. Porque destrozaron su vida feliz que nadie se merecería más que Graciela, comprometida, siempre ayudando y siempre a nuestro lado. Por eso he llevado este pañuelo aquí. (Con cautela, Ana Cecilia echa el pañuelo blanco encima del féretro en la profundización del suelo.) Tengo la esperanza que tengas la posibilidad de conocer un mundo mejor, empezar de nuevo una vida mejor, después de haber acabado ésta tan repugnante. Y esta esperanza quiero darte acompañada, vas adondequiera. Pero, seas dónde seas, hermanita, nunca olvides que te echamos de menos y que te querreremos para siempe.

Liv am 17.6.14 23:22, kommentieren